El FAB consolida en Gambia la “Occipitalis Station”

El FAB consolida en Gambia la “Occipitalis Station”
20 noviembre, 2016 FAB

Diario del Alto Aragón


El FAB consolida en Gambia la “Occipitalis Station”

F.J. PORQUET 20 NOV 2016


El presidente del Fondo Amigos del Buitre (FAB), el binacetense Manuel Aguilera, ha regresado de una estancia de tres semanas en Gambia (cuarto viaje desde 2012, con la salvedad de 2014, año en que le retuvo en casa la amenaza del ébola) en la que ha dejado “prácticamente consolidado” el observatorio de buitres denominado “Occipitalis Station”, nombre que alude al buitre cabeciblanco (Trigonoceps occipitalis), una especie de la que apenas quedan ejemplares (declarada en peligro de extinción) y poco conocida por los estudiosos de las rapaces.

La gestación de la “Occipitalis” es curiosa: en 2012, la expedición fletada por el FAB tenía como objetivo principal localizar al buitre palmero (Gypohierax angolensis), ave que se distingue por ser vegetariana “en un ochenta por ciento” (come fruta), y tomar nota de sus hábitos. El animal se mostró esquivo (vieron una pareja a lo lejos), pero el viaje no resultó baldío porque el equipo de Aguilera consiguió buenas fotografías de torgos (Torgos tracheliotus), buitres de Rüppell (Gyps rueppelli), dorsiblancos (Gyps africanus) y cabeciblancos (Trigonoceps occipitalis).

gambia-2016-img_5227-fabEl caso es que en la segunda expedición Aguilera estrecho lazos de amistad con los habitantes de la aldea de Saruja (cercana al pueblo de Brikama Ha), hasta el punto de que el Jefe, Alhagie Sanyang, le hizo el regalo simbólico de una colina de unas 20 hectáreas. El binacetense explica: “Entonces surgió la idea de acondicionar en el terreno un observatorio de rapaces para explotar las posibilidades del turismo ornitológico. Yo creo que a medio plazo puede ser un media de vida. Lo importante para mi es quitarles de la cabeza las ganas de subirse a una patera”.

Ya bajan hasta 300 ejemplares
Desde 2013, el FAB pata 50 euros al mes (2500 dalasis) a Mikel (Kebuteh Sano), un nativo que se encarga de recoger los animales muertos de la zona y llevarlos al muladar. Le compraron un carro, unos prismáticos y un teléfono móvil, con el cual informa a Aguilera por whatsapp de los depósitos de cadáveres y los avistamientos de buitres. También realiza trabajos de conteo de aves y de desbroce y cuidado del entorno de la estación de observación.

El presidente del FAB, que viajó acompañado del fotógrafo madrileño Félix Grande, apunta: “Ya se han visto carroñadas de hasta 300 ejemplares de buitres de siete especies distintas, entre ellos una pareja de cabeciblancos, que es la única que tengo controlada y que cada año cría un pollo, y de Gyps fulvus, los buitres leonados que vuelan por España y a los pocos meses de nacer hacen un viaje a África porque se lo ordena su instinto”.

La “Occipitalis” dispone de escondites de ramaje (“hides”) para los fotógrafos, y uno de ellos, al que se accede en canoa, resulta muy interesante porque permite observar una colonia de una docena de “vegetarianos” (anécdota: a primeros de mes subieron las aguas y los hipopótamos se comieron el habitáculo). El naturalista dice: “Los turistas que circulan por la carretera nacional sólo ven buitres en el cielo, muy alejados, y si toman el desvío a Saruja disfrutarán de la “Occipitalis”. Mikel se encarga de echar un animal muerto y cobrar, y el dinero es un beneficio par la aldea. Este año hemos distribuido postales informativas por hoteles y agencias de viajes para que los fotógrafos sepan adónde ir”.

El alojamiento de los turistas no es problema: un campamento al lado de la carretera, a 20 kilómetros de Saruja, da servicio. Dos touroperadores holandeses ya han organizados viajes este año. Aguilera prefiere esta forma de pernocta que la construcción de cabañas cerca de la estación. Por otro lado, da este aviso: “Aquello es duro. Sin agua potable, sin luz, con millones de mosquitos y 40 grados en la época fresca y más de 50 en la sequía”.

Sociedad Constituida
El último paso burocrático ha sido la constitución de “Saruja Vulture Society”, sociedad formada por Sanyang (jefe de la aldea de Saruja), Mikel (director de la estación), Sanneh Trawally y Modu Suso (colaboradores). Objetivos: mantener el observatorio en condiciones, retirar los animales muertos que en muchas ocasiones son causa de epidemias, captar turismo ornitológico y educar en las escuelas en el respeto a la fauna en general y a los buitres en particular (la población de rapaces ha descendido en Gambia significativamente).

Aguilera apunta: “En esta sociedad no figura el FAB ni ninguna entidad ajena a Gambia. Nosotros aparecemos en paralelo como asesores y punto. Ahora, se trata de que sean ellos los que se organicen y dirijan la explotación de la estación. Es un excelente recurso económico que ayudará a que olviden las pateras. Además de los buitres, hay una sorprendente riqueza de fauna: hipopótamos, cocodrilos, chimpancés, …”

¿Han concluido los viajes de Aguilera a Gambia? No. Al menos queda uno para cerrar el círculo. Él lo explica así: “Falta una expedición científica para capturar pájaros, hacer análisis de sangre y, sin conseguimos fondos -en ello estamos-, colocar unos cuantos emisores. Todavía hay muchas incógnitas que despejar sobre su comportamiento. Los buitres, al menos en Gambia, andan en recesión y será bueno conocer las causas para poner remedio”.

Queremos transmitir un especial agradecimiento a F.J. PORQUET por los fantásticos reportajes que siempre nos hace. Aquí tenéis el enlace del artículo original.

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