Fondo Amigos del Buitre - FAB

Fondo Amigos del Buitre – FAB

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Quiénes Somos

Fundada en 1986, la asociación Fondo Amigos del Buitre (FAB) es una entidad conservacionista sin animo de lucro. Tiene como fin la protección, conservación y divulgación de las aves carroñeras y sus hábitats. Sus principales actuaciones son la manutención de comederos artificiales para buitres, alimoches y milanos, así como cebaderos para quebrantahuesos en el Pirineo aragonés y sus estribaciones.

El Fondo Amigos del Buitre comienza, en 1986, a normalizar áreas de alimentación suplementaria para aves carroñeras en distintas localidades del Alto Aragón. Si bien esta actividad la venían llevando a cabo con anterioridad, desde 1980 aproximadamente, como iniciativa personal los socios fundadores: David Gómez Samitier, Manuel Aguilera Sanz y Pepe Chaverri.

En estos lugares, se realizan aportes de comida a estas aves en colaboración con el mundo rural y con la colaboración de distintas entidades y asociaciones. El conjunto de estas Áreas de Alimentación Suplementaria constituye el llamado Proyecto Gypaetus-percnopterus. Los nombres latinos de quebrantahuesos y alimoche se combinan para dar fuerza a la base del proyecto, que consiste, fundamentalmente, en la creación y posterior manutención de comederos, Áreas de Alimentación Suplementaria (técnicamente A.A.S.), que pretenden sustituir a los antiguos muladares rurales en zonas controladas sanitariamente, donde la diversificación de alimento se evalúa y orienta a los niveles óptimos de aprovechamiento por parte de las aves.

Una nutrida y preocupante serie de circunstancias o factores causan la regresión de las rapaces carroñeras a lo largo, fundamentalmente, del siglo XX. Algunas se antojan de reversión imposible, como la destrucción y humanización de sus hábitats y con ello la desaparición de las manadas de ungulados salvajes, primigenio sustento. Otras, como la mortandad directa o indirecta por parte del hombre (disparos, electrocución, carencias tróficas, venenos, incidencias en el ciclo reproductor, etc.) pueden y deben cesar de modo inmediato, si bien para ello resulta imprescindible aunar voluntades de muy diversa índole. Educar es la clave sin duda, desde el mundo rural hasta la sociedad urbanita y los despachos, lugares de decisión que con demasiada frecuencia se muestran impermeables.

La Comunidad Autónoma de Aragón y más en concreto la provincia de Huesca, es un importante reducto ya no en el ámbito nacional o europeo, si no mundial para las dos especies a las que se dedica el Proyecto Gypaetus-percnopterus: el Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus) y el Alimoche (Neophron percnopterus). Nuestra implicación y responsabilidad en su conservación resultan por tanto ineludibles. Un tercer buitre, el Buitre leonado (Gyps fulvus) cohabita con nosotros. Tras haber pasado momentos de verdadero apuro hace tan solo tres décadas, su situación actual se considera fuera de peligro. El cuarto de los buitres ibéricos, el Buitre negro (Aegypius monachus) no goza en absoluto del mismo estatus poblacional. Está ausente de nuestra Comunidad Autónoma, y su recuperación es por tanto responsabilidad directa de otros. A todos los implicados en su inmediata conservación y recuperación deseamos desde aquí la mejor de las suertes y mucho ánimo.

Para las dos especies antes citadas, a las que el Fondo Amigos del Buitre dedica uno de sus proyectos, los aportes tróficos suplementarios se perfilan hoy día como la causa fundamental de su recuperación. Es, sin duda, gracias a ellos por lo que contamos, en el umbral del siglo XXI, con números de tres cifras las parejas pirenaicas de quebrantahuesos, cuando hace tan solo 20 años se estimaba una población de apenas tres decenas de parejas reproductoras y su extinción parecía irreversible. La alimentación suplementaria incrementa la supervivencia preadulta, eleva las tasas de productividad de la especie y favorece la sedimentación de nuevas parejas.

Aquellos Guardas Forestales como Pascual Garrido, David Gómez o José María Miranda y ONGs como ADEPA o el Fondo Amigos del Buitre, que de un modo abnegado, metódico y silencioso se han estado dedicando a esta actividad muchos años, son los verdaderos artífices de la recuperación del quebrantahuesos.

Gracias a ellos, hoy podemos mirar sobre el mapa la distribución del quebrantahuesos y esperar, con cierta esperanza, el tan deseado salto de la especie a aquellos territorios que antaño poblara, como Los Picos de Europa o el Sistema Ibérico de los que jamas debió desaparecer.

Ninguno de ellos busca reconocimiento ni beneficio económico alguno en su labor, hasta 20 años de callada dedicación a este menester así lo demuestran. Estas personas no solo no han recibido el merecido reconocimiento, si no que tampoco han sido ayudadas económicamente en su labor, y si hablamos del dinero destinado a la conservación de la especie, no hablamos de cantidades nimias. Su valiosa labor podría facilitarse o potenciarse con muy poco, pero lejos de ello han sido velada y aviesamente omitidos, menospreciados, y en muchas ocasiones utilizados. Quizás los gestores de estos fondos no conozcan esta sólida realidad, o peor aun, hayan sido deliberada y maliciosamente desinformados, por aquellos que si buscan un negocio en el quebrantahuesos.

El caso del Alimoche (Neophron percnopterus) hoy preocupa sobremanera. El uso del veneno en los cotos de caza para el control de predadores, injusto e innecesario a todas luces, esta causando estragos. En tan solo la última década hemos perdido la mitad de la población española, con mucho la más importante de Europa. La alimentación suplementaria se ha mostrado y muestra también eficaz con esta especie, pero el uso del veneno frena cualquier atisbo de recuperación siendo su situación actual de alarmante declive. Solo habrá esperanza para la especie si se consigue erradicar el veneno de nuestros campos, estas son las reservas de las que hablábamos para el caso del alimoche, especie además migratoria y por tanto, de difícil control y seguimiento.

La Asociación Fondo Amigos del Buitre figura inscrita en la Diputación General de Aragón con el número 613, sección 1ª, del Registro Provincial de Asociaciones.

Como recursos económicos cuenta con las aportaciones de sus socios, así como subvenciones o donativos recibidos desinteresadamente por particulares y administraciones.

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