Motivos

Contexto y Justificación

Contexto y Justificación

Con frecuencia se nos pregunta el porqué de nuestra labor, porqué dar de comer a las rapaces necrófagas. Parece difícil de comprender que unos naturalistas como nosotros se dediquen con tanto ahínco a algo aparentemente tan alejado de los fenómenos naturales que tanto perseguimos para disfrutar y aprender. La explicación es bien sencilla pero tiene cierto poso de tristeza.

El ser humano se hace sedentario… ya saben, siglos a. Y conseguir más y mejor sustento a través de la agricultura y la ganadería se convierte lógicamente en obsesión. En la época moderna, siglos XIX y fundamentalmente el XX, consigue desarrollar maquinaria que facilita enormemente su trabajo y con la que consigue maximizar el tamaño y rendimiento de sus explotaciones agropecuarias. Esto nos lleva a que hoy día, todo el terreno físicamente roturable lo esté, quedando indemnes únicamente aquellas parcelas salvaguardadas por su accidentada orografía, y a veces ni eso, si pensamos en las explotaciones forestales.

Con esta drástica alteración del hábitat, desaparecen las manadas de ungulados salvajes que servían de sustento a nuestros buitres, y desaparece por tanto el nicho ecológico para el cual la evolución tan pacientemente los diseñó. Sin embargo, con su nicho ecológico erradicado, no perdemos nuestros buitres. ¿Cómo es posible esto?. Esto es la paradoja de las paradojas, especies que subsisten sin nicho ecológico que ocupar.

“El abandono del mundo rural ha traído el declive de la ganadería extensiva, fuente de alimento fundamental para los buitres.”

Las manadas salvajes son sustituidas por enormes rebaños de ganadería doméstica y se les ofrece con ello una nueva fuente de alimento, hasta el punto que su situación hoy día es casi exclusivamente dependiente de la ganadería doméstica y las actividades humanas en el medio rural. Se convierten, quizás, en las especies de mas estrecha dependencia de las actividades y designios del hombre.

Después de este breve preámbulo, quizás resulte más fácil de comprender la importancia de que perduren determinadas prácticas ganaderas, que hoy día peligran, además de conseguir que se inviertan o por lo menos maticen, determinadas normativas flagrantemente contrarias a la conservación de los buitres.

Dormidero

Dormidero

Durante las últimas décadas, las medidas sanitarias han dado pie a que los muladares rurales (lugares donde se depositan los animales muertos para que sean devorados por las aves carroñeras) fueran sellados, y con ello prohibida una de las prácticas tradicionales en la ganadería rural que más favorecía a nuestros buitres. En determinados casos, se trataba de lugares estratégicos de gran importancia para los buitres, como el muladar de Las Casas (Huesca), uno de los mejores dormideros de alimoche de Europa. En el se llegaron a contabilizar hasta 118 alimoches durmiendo en las ramas secas de los chopos. Una tragedia su cierre.

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Muladar Las Casas

Además, según normativa vigente, se obliga al enterramiento de los cadáveres que genera la ganadería estabulada, y el abandono en general del mundo rural ha traído el declive de la ganadería extensiva. Con todo ello la disponibilidad trófica de nuestros buitres ha quedado o esta quedando gravemente mermada, y ya sabemos que no les quedan muchas alternativas.

Existen muchas áreas en Aragón donde las explotaciones ganaderas han aumentado considerablemente y en las que el abandono de sus bajas en el campo acarrearía serios problemas sanitarios, es aquí donde las medidas agroambientales pueden y deben ser tajantes. Pero también hay otras zonas rurales ubicadas en plenos espacios naturales protegidos (Parques Nacionales, Naturales, etc.) o zonas de especial protección para las aves (red Natura 2.000), donde el mantenimiento de unos muladares adecuados a unas normas y controles sanitarios para el aprovechamiento de las aves necrófagas, se muestra hoy día como único camino para la consecución de poblaciones sanas y estables de estas aves. No olvidemos que, por otro lado, se las cataloga como especies en vías de extinción y sensibles a la alteración de sus hábitats.

Los “muladares” también tienen gran importancia desde otros muchos puntos de vista, diversos beneficios sociales que convergen en beneficio para los buitres. Se muestran como una solución sencilla y eficaz, quizás la mas cómoda, para que los ganaderos se deshagan de las bajas que sufren en la cabaña estabulada. Son por tanto beneficiosos para los ganaderos de aquellos lugares en los que todavía se conservan, solucionando el problema del abandono de cadáveres alrededor de los núcleos habitados.

Son, además, lugares muy interesantes para la interpretación naturalista. Que pueden dedicarse a labores divulgativas o como centros de ocio para visitantes y aficionados a la ornitología, utilizándose como atractivo complemento turístico y cultural de la cada vez mayor demanda del llamado turismo verde, todo ello con medidas de seguridad básicas para las aves de firme cumplimiento. Son también lugares estratégicos para la ciencia, pues en ellos encuentran los científicos y estudiosos de las rapaces necrófagas puntos de obligada referencia, donde resulta relativamente sencillo el estudio de determinados aspectos de la biología de las rapaces carroñeras y sus relaciones intra e interespecíficas.

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Así pues, son demasiados los beneficios que aportan los “muladares” o A.A.S. y solo encontramos razones para la manutención de una red de muladares debidamente gestionada. Además de potenciar los artificiales, como los creados por nosotros, resulta importantísimo mantener con un funcionamiento y gestión coherentes los tradicionales, como mínimo aquellos que se muestran como lugares importantes para la comunidad carroñera y pedimos desde aquí encarecidamente que no sean clausurados e incluso su reapertura en caso de haber sido ya cerrados. Hablamos de muladares como el de Monflorite/Las Casas, Naval, Sabiñánigo o Arrés. Su clausura ha sido o será de un impacto negativo evidente sobre nuestras rapaces necrófagas.

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