La guerra contra los buitres africanos

La guerra contra los buitres africanos
30 septiembre, 2013 FAB

Blog de Seo/Birdlife

Hoy os traemos un interesante artículo publicado hace unos días en el Blog de Seo/Birdlife y firmado por Nacho Aransay sobre la merma que los buitres están sufriendo en el continente Africano.


La guerra contra los buitres africanos

Nacho Aransay 19 SEP 2013


En julio de este año (2013) entre 400 y 600 buitres fueron envenenados en la Franja del Caprivi, en Namibia, en el extremo sudoccidental de África. Esta región –recientemente rebautizada como Región del Zambeze- es un estrecho corredor de tierra fronterizo con Angola, Botsuana, Zambia y Zimbabue, en el que todavía existe una nutrida población de elefantes a la que le tienen echado el ojo desde hace unos años los furtivos y comerciantes ilegales de marfil. Si bien el furtivismo organizado es bastante raro en Namibia, en el Caprivi está golpeando con fuerza ya que es fácil huir al otro lado de la frontera y refugiarse en un país distinto. Así, sólo en 2012 se descubrieron los cadáveres de 72 elefantes y otros 6 hasta julio de 2013. La policía namibia ha recuperado hasta ahora 49 de esos colmillos (427 kg de marfil con un valor estimado de unos 40.000 € en origen).

Buitres dorsiblancos y alimoches sombríos alimentándose de una carroña de ñu en el Parque Nacional de Kruger (Sudáfrica) © Nacho Aransay

Pero, ¿qué culpa tienen los buitres en este feo asunto? Simplemente, la de delatar a los furtivos al acudir a alimentarse de los elefantes que matan. Para evitar que los cuerpos sean encontrados con rapidez, los furtivos han decidido matar al mensajero literalmente poniendo animales muertos envenenados en el campo para acabar con los buitres. Eso es lo que aparentemente ha sucedido este verano (invierno allí) en el Parque Nacional de Bwabwata en Namibia. El resultado: 500 buitres y otros carroñeros muertos en plena época de cría.

La mayoría provenían de Botsuana, donde una prospección de la colonia de Buitres Dorsiblancos Africanos (Gyps africanus) cercana al lugar del envenenamiento ha revelado que prácticamente todos los pollos han muerto y la colonia se da por extinguida, por lo que la cuenta total de buitres muertos se eleva a un millar.

Desgraciadamente, los cadáveres de los buitres envenenados no se descubrieron hasta muchos días después de su muerte, y además el personal del parque quemó la mayoría apresuradamente, por lo que no se han podido realizar análisis toxicológicos detallados. No obstante, se cree que el veneno utilizado es un organofosfato presente en muchos pesticidas.

Mientras que hace menos de 10 años las especies de buitres presentes en esta zona de África (Buitre Dorsiblanco Africano, Alimoche Sombrío Necrosyrtes monachus, Buitre Cabeciblanco Trigonoceps occipitalis, y Buitre Orejudo, Torgos tracheliotus) estaban catalogadas como de “preocupación menor” a nivel mundial (“least concern”, excepto el Orejudo, “vulnerable” desde hace años), hoy en día las dos primeras están catalogadas “en peligro” de extinción, y las dos últimas como “vulnerables”.

El Dorsiblanco Africano es el que cuenta todavía con una mayor población (270.000 individuos), seguido del Alimoche Sombrío (197.000), el Buitre Cabeciblanco (10.000-20.000) y, por último, el Orejudo (8.500). De las cuatro especies, tan sólo una pequeña población de Orejudos (500) existe fuera de África, en la Península Arábiga. Una quinta especie que habitaba Namibia, el Alimoche Común (Neophron percnopterus), está ya extinguida localmente. Por último, el Buitre de El Cabo (Gyps coprotheres) está también prácticamente extinguido como reproductor en el país: apenas sobreviven una veintena de ellos en el Parque Nacional de Waterberg.

gambia-fototrampeo2-2015

Las causas principales de esta situación son múltiples: desaparición y transformación de hábitat, disminución de animales salvajes, tráfico internacional de aves, persecución directa, envenenamiento directo y secundario (veneno dirigido a envenenar otros animales como leones, hienas y chacales), electrocución en tendidos eléctricos, molestias en las zonas de cría, etc. Una amenaza muy particular en África es el uso de algunas especies en fetichismo y brujería: en Sudáfrica, por ejemplo, se cree que fumar cerebro desecado otorga al consumidor la poderosa visión de los buitres para… ganar la lotería, y que tener una pata de buitre otorga buena suerte a su portador. Vivir para creer… pero al igual que pasa con los rinocerontes y los tigres, estas lucrativas supersticiones están poniendo al borde de la extinción a algunas poblaciones de estas aves.

Un efecto más devastador y expeditivo que estas amenazas podría tenerlo el uso de Diclofenac (y otras sustancias similares) en África. Esta droga anti-inflamatoria de uso veterinario produce en los buitres del género Gyps un fallo renal y un tipo de gota visceral que acaba con ellos rápidamente, lo que ha puesto a los buitres asiáticos al borde de la extinción desde el año 2000. El Diclofenac también se produce y comercializa en Tanzania y desde allí se exporta a otros 15 países africanos.

“En definitiva, los buitres africanos se enfrentan a una situación muy complicada y su conservación requiere medidas urgentes y coordinadas.”

Para empezar, Namibia ha diseñado urgentemente un protocolo de actuación para emergencias como la acontecida en julio, y ha creado una nueva unidad anti-furtivismo en la zona a la que se suman guardas de las diferentes “conservancies” de la zona.

Este país lleva años aplicando una política de desarrollo de “conservancies” que, de forma similar a la custodia del territorio en España, son asociaciones de propietarios o de comunidades constituidas legalmente con el objetivo de aprovechar económicamente los recursos naturales a la vez que los protegen. Las “conservancies” tienen la propiedad legal de los animales mientras se encuentren en sus límites y pueden aprovechar este recurso mediante el turismo, la caza legal o la venta de carne de especies silvestres, entre otras posibilidades. Esta política está teniendo un gran éxito en el país, de forma que las poblaciones de muchas especies de grandes mamíferos se han duplicado en los últimos años. Incluso la población de rinocerontes negros, la mayor del mundo, está en aumento gracias a estas medidas hasta el punto de que se están translocando rinocerontes negros desde parques nacionales a “conservancies” para reforzar la población de estas últimas.

Más allá de sus fronteras, el gobierno namibio está trabajando en la preparación de una reunión regional para abordar el problema internacionalmente. El Grupo de Especialistas sobre Buitres de la UICN también está apoyando a los países de la región para que hagan de este asunto una prioridad similar a la que se da al furtivismo de elefantes y rinocerontes, modernizando leyes, aumentando las penas por este tipo de delitos y formando adecuadamente al personal técnico involucrado en esta lucha.

Este grupo, junto a otras organizaciones, organizó en 2012 en Kenia la primera reunión pan-africana sobre buitres que producirá, a su vez, la Estrategia Pan-africana para los Buitres.

BirdLife Botsuana, por su parte, va a lanzar una campaña de sensibilización con el nombre de “¡Quiero los buitres de Botsuana vivos, no muertos!”, sobre la que podéis leer más aquí. Namibia todavía no tiene representación de BirdLife.

Otra buena fuente de información sobre este problema es la interesante entrevista a los responsables del Grupo de Especialistas sobre Buitres de la UICN.

Tiemblo de pensar que, como en Namibia, a los furtivos que están masacrando la población de rinocerontes en Sudáfrica se les ocurra empezar a poner veneno. Este año, en el Parque Nacional de Kruger solamente -que es probablemente el mejor vigilado de los grandes parques africanos- están matando una media de casi 2 rinocerontes blancos diarios, por lo que las autoridades sudafricanas están desatando una verdadera guerra en la que los muertos en ambos bandos se cuentan ya por centenas. Tan sólo espero que los furtivos y los que los envían–la mayoría mozambiqueños rurales pagados por mafias chinas y vietnamitas-no lean los periódicos namibios.

Enlace artículo original: La guerra contra los buitres africanos

Más sobre Nacho Aransay en su blog

Traducir »