Viaje a Gambia 2012

Viaje a Gambia 2012
29 diciembre, 2012 FAB

Diario del Alto Aragón


Viaje a Gambia en busca del Buitre Palmero

F.J. Porquet Monzón 16 DIC 2012


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Manuel Aguilera y Pepo Cabellud

Durante las tres primeras semanas de octubre, una expedición organizada por el Fondo de Amigos del Buitre (FAB), asociación con sede en Binaced y presidida por Manuel Aguilera, recorrió la selva y la sabana de Gambia en busca del buitre palmero (Gypohierax angolensis), singular en su género por ser vegetariano “en un ochenta por ciento”. Viajaron el propio Aguilera, la fotógrafa Pipa Álvarez y el productor de cine Pepo Cabellud, de la empresa zaragozana “Arrodar”.

No tuvieron suerte. El palmero, poco amigo de la presencia humana, apenas se dejó ver (tan sólo en dos o tres ocasiones y a mucha distancia). Sin embargo, el inquieto binacetense no desesperay adelanta: “Volveremos el año que viene. Ahora ya sabemos por dónde vuela y seguro que lo pillamos”. Con “pillarlo”, Aguilera se refiere a observarlo, fotografiarlo, estudiar sus costumbres y morfología y censarlo en la medida de lo posible.

El palmero o buitre de Angola es una especie de ave falconiforme de la familia Accipitridae, pesa algo menos de dos kilos y mide 1,7 metros de envergadura, pone un huevo al año y se alimenta casi exclusivamente de la porción carnosa exterior de la fruta de la palmera de aceite, aunque también picotea pequeños roedores y pájaros, ranas y lagartijas. Vuela en las áreas de África donde existen palmeras de aceite, bosques, sabanas y manglares. Básicamente, en la franja tropical del continente que enlaza los países de Tanzania, Gabón, Angola, Gambia y Ghana.

No censado

En la pasada década, Aguilera, bien conocido en los círculos de los estudiosos de las necrófagas, hizo dos viajes a Sudáfrica para estudiar y censar el quebrantahuesos de aquellas latitudes.

“Fuimos invitados por el Gobierno del país y realizamos una buena labor. Sensibilizamos a la población y habilitamos un total de nueve comederos. Hoy, los atienden las gentes del lugar y son un elemento de atracción turística. El objetivo que nos ha movido en el viaje a Gambia es el mismo. El palmero está poco documentado, no hay censo y será bueno conocerlo para defenderlo”, explica.

Manuel alerta de que varias compañías madereras alemanas talan grandes extensiones de selva y reducen el hábitat natural de los buitres. “Da pena ver caer baobabs milenarios de ocho o diez metros de circunferencia”, remarca. Además, el palmero se enfrenta a los traficantes del mercado negro. O sirve de comida para quienes poco saben de la importancia de la conservación de las especies. La primera referencia de este buitre data de 1788 (“aparece en un libro inglés”), y la forma más fácil y “triste” de verlo es visitar los zoológicos que cuentan con ejemplares.

Peligros en la selva africana

Manu, Pipa y Pepo deambularon una semana por la selva sin conseguir un avistamiento del escurridizo buitre, viviendo más de una anécdota curiosa por el camino. Por ejemplo, sus tres nombres llamaban la atención de los policías de la zona, y más el primero, que en el idioma del país significa “carretera”. El naturalista recuerda:

“Los insectos nos acribillaron a pesar de ir bañados en líquido repelente, los cocodrilos merodeaban por los manglares, y los habitantes de la zona no querían dormir en las tiendas de campaña por miedo a las cobras, muy abundantes”.

En cuanto a su búsqueda, Aguilera narra que compraron cabras muertas, “que soltaban un hedor insoportable, y las colocamos de cebo para atraer al palmero. ¡Teníamos que ponernos hierbabuena en las narices para aguantar el tufo! Además, construimos “hides” (chozas de observación), estuvimos esperando horas y horas, y nada”

Buitre palmero

Buitre palmero

En la segunda semana, después de un complicado desplazamiento de 300 kilómetros por caminos bacheados a conciencia por la lluvia, en el que invirtieron un par de jornadas, avistaron un palmero en un árbol y una pareja en la lejanía. Poca cosa para los intereses de Manu. Entre tanto, Pepo cogió fiebres y hubo que trasladarlo a una ciudad para que lo atendieran en condiciones. El binacetense aún hizo una incursión en solitario en busca del buitre vegetariano, y vio uno, pero muy a lo lejos. “Repito: ya sabemos por dónde campan y volveremos”, insiste.

Otras especies

Aunque el palmero era el “objetivo estelar” de la expedición, los aventureros llevaban en su punto de mira otras especies de buitres. En concreto: el torgo (Torgos tracheliotus), el buitre de Rupell (Gyps rueppellii), el dorsiblanco (Gyps africanus) y el cabeciblanco (Trigonoceps occipitalis), éste último muy apreciado por los estudiosos de las necrófagas, porque quedan muy pocos ejemplares. Fotografiar al grandioso torgo no resultó problemático, y también se dejaron ver los otros tres, incluido el que se halla en peligro de extinción.

Buitre de rupell y dorsiblanco

Buitre de rupell y dorsiblanco

El Fondo de Amigos del Buitre hace una labor impagable abasteciendo los comederos de Binaced (estos días, el espectáculo de miles de milanos en vuelo sobre el cerro “Las Pichillas” impacta a cualquiera), Estadilla, Santa Cilia de Panzano y Naval. El estudio y cuidado de los “pájaros” es la razón de ser de la asociación.

La pasión de Manu no conoce fronteras, y la preocupación por los buitres le ha llevado a Sudáfrica y Gambia. No quiere reconocimientos ni medallas, pero echa en falta “mayor apoyo administrativo”. Volverá al África Tropical y tendrá que ponerse otra vez nueve vacunas, y tomar pastillas contra la malaria cuando regrese, durante mes y medio. El tratamiento médico “le importa un comino” (entiéndase la frase en el contexto). Lo mismo que los mosquitos, los cocodrilos, las cobras y las cabras muertas de olor nauseabundo. Él es así.

“Si lo documentamos, lo censamos y lo damos a conocer, el pájaro estará más protegido. No hay vuelta de hoja: tenemos que hacerlo. Y por mí no va a quedar”, subraya.

Mentalmente, ya está haciendo la mochila. Pueden apostar a que el palmero no se le escapará. Si el buitre es tozudo, el naturalista de Binaced, más.

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Manuel Aguilera, presidente del Fondo de Amigos del Buitre

Aquí tenéis el artículo original en formato pdf.

Viaje a Gambia

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