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Son las 12:37 de la madrugada del sábado 24 de Junio de 2000, es ya domingo. Ayer viernes recibí, a eso de las 9 de la noche, la llamada telefónica de Modesto Bellón (Tito) y Manuel Aguilera, Secretario y Presidente del Fondo Amigos del Buitre respectivamente. Manuel me comunica serenamente, aunque yo lo noto de antemano apagado y apático, la muerte de su gran amigo Pepe Chaverri. Las ideas que transmite son un tanto confusas. Nunca tuve el placer de conocer a Pepe Chaverri. Manuel, abstraído, da por hecho que yo me encargaré de este texto, pero fíjense que papeleta me ha tocado, fíjense que responsabilidad la mía, fíjense que favor me pide tácitamente Manuel esta vez.
Hoy sábado he vuelto a sugerir a Manuel que él es quien debería preparar este escrito, pero muy afectado, con el corazón ausente y desnutrido, dice no ser capaz ahora de escribir nada para su amigo Pepe. Así que aquí estoy yo intentando sudoroso, inquieto, descalzo y descamisado, atenazado por los nervios, cumplir con este escrito los deseos de Manuel, que no son otros que honrar la memoria de Pepe Chaverri. Un triángulo de amistad que me lleva a escribir de alguien a quien ni siquiera conocí y cuyos logros y calidad humana, que si conozco y les puedo asegurar que eran inmensos los unos y ejemplar la otra, me acobardan sobremanera, pues estoy en la seguridad de no ser capaz de explicarles lo que se que debería explicarles, aunque pondré todo mi empeño en el intento. Manuel y Pepe, Pepe y Manuel, nacen y crecen ambos en Binaced, Huesca. Aunque uno, Manuel, es mayor que el otro, pronto les une férreamente la pasión por la naturaleza, la alta montaña y las aves carroñeras. Juntos corren cientos, miles de aventuras y desventuras por los montes oscenses con una obsesión común, casi enfermedad, las aves carroñeras. Manuel habla sin descanso de Pepe con verbo fácil, encendida mirada y gesto elocuente, y uno, mientras escucha embobado, no puede mas que sentir la conexión al corazón de Pepe a través del de Manuel. Yo ya creo conocerlo sin haberlo visto. ¡Cuantos terneros transportaron por aquellos cerros a sus espaldas para los buitres! Llueva, nieve, caiga el sol implacable o hiele. ¡Cuantas noches a la intemperie!, ¡Cuanta ilusión compartida!. Una mirada, un ademán, un gesto Silencio ¡¡Ahí esta, su anhelo, algo vuela!!
Pepe Chaverri llegó hasta la cumbre una vez mas, a estar entre los elegidos, a ser el número uno dicen muchos de los que entienden. Pepe Chaverri fué, con 24 años, Piolet de oro 1993 de la FEDME junto al desaparecido Lorenzo Ortiz (trístemente fallecido en 1995 durante una expedición al K-2). Compaginaba su trabajo de guía de montaña durante el verano con las expediciones y las clases en la Escuela de Alta Montaña de Benasque (Huesca). Con 28 años, hace tres, la Federación Española de Montañismo le confía la dirección del equipo nacional de Jóvenes Alpinistas. Abrió vías de gran dificultad en paredes de Europa, América (Norte y Sur) y el Himalaya. En la Patagonia tanto argentina como chilena, en las Torres del Trango en el Himalaya, en Las Rocosas, en Alaska y Canadá. Por ahí anduvo Pepe abriendo vías como "Cristal de Roca" en el Cerro Catedral (Patagonia) o "Armas y Rosas" en la Torre Norte del Paine. Imagino que con esta infima muestra de su curriculum profesional, tendrán suficiente para darse cuenta de la magnitud mas que sobresaliente del Pepe deportista. Pero es que Pepe, conquistó también la cumbre en el terreno personal. Humildad, bondad e inusitada sencillez son los adjetivos que salen a colación cuando de él se habla. Todos cuentan en Binaced los pases de diapositivas que hacía a su regreso de las expediciones, cuando regresaba de aquellos mundos pétreos, helados e inalcanzables para todos nosotros. Todos quedaban impresionados, atónitos es la palabra, y Pepe respondía "bueno, no es para tanto". ¿Se lo imaginan? ¿Se imaginan pasar solo un instante con una persona así y poder indagar en su mirada?
Pepe habló con Manuel 15 días antes y entre crampones, mosquetones y cordinos estoy seguro de que hablaron de buitres, de sus buitres. Y vuelvo desde aquí a los "orígenes" para decirles que Pepe, entre todos sus logros personales y descomunales hazañas deportivas, fue también fundador junto con Manuel y algunos otros, de la asociación a la que representan estas páginas, antes de que lo llamaran las gélidas alturas. Pepe fue, es y será siempre el Socio Fundador número 4 del Fondo Amigos del Buitre. Asi fue como dieron salida estos dos amigos a su común pasión, nos inventaron al resto.
Pepe Chaverri ha muerto y yo no lo conoceré nunca, pero creo comprenderle y me siento cerca de él, y muy honrado, por que soy amigo de Manuel. Manuel hablará, hablará y hablará de Pepe sin descanso y Pepe, sempiterna bondad, recuerda, vigila y sonríe como siempre a su amigo en las alturas, lo se. Solo espero estar presente una vez mas cuando Manuel hable, para sentirme conectado al corazón de Pepe a través del de Manuel y conocer así, un poco mas, a aquel alpinista que lo fue de élite, amigo de los buitres. Triste, el Fondo Amigos
del Buitre.
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