Hambre
Hay 2 cerdos muertos en la fosa de una granja, un grupo de buitres esperan en el tejado. El granjero llama a las “autoridades” y las “autoridades” deciden enterrar los cerdos. Los buitres se mueren de hambre.
Es una historia real… real como su hambre
El 28 de octubre pasado aparecía publicado en el Boletín Oficial de Aragón el Decreto (207/2005) que regula la autorización para la instalación y el uso de comederos para las aves necrófagas y se crea la red de comederos de Aragón. El Decreto reconoce que la aplicación de las normativas que regulan el servicio de recogida de las reses muertas (Decretos 56 y 57/2005): "incidirá directamente en el estado de conservación y de reproducción de las aves rapaces necrófagas, dado que su aplicación trae como consecuencia la disminución drástica del alimento..."
Era evidente que TODOS los buitres, Quebrantahuesos incluidos, se iban a quedar sin comida, para evitarlo se pondría en marcha la red de comederos. Pero a fecha de hoy, se ha dado prioridad al “interés” que genera la recogida de todas las reses muertas sobre la vida de estas aves. La recogida de las reses en cumplimiento de la norma europea implica también alimentar a las aves. Aragón no lo hace y se desmarca de Europa en conservación. La Unión Europea autoriza a los gobiernos a hacer todo lo necesario para garantizar la conservación de estas aves (Directiva 79/409), destina fondos para tal fin y autoriza el uso de cadáveres de cabras y ovejas (Directiva 830/2005).
Atroz paradoja, la conservación entendida a fecha de hoy implica morir de hambre. Las aves se mueren en silencio cada día. Nosotros seguiremos dando de comer a nuestros amigos. Pero, no desesperemos, cuando haya muy pocos buitres nacerá algún nuevo “interés” para salvar y “ganar” con lo que hoy estamos matando. Conservemos, hoy.
Fotografía; FAB
Buitre leonado, aragonés y... famélico, julio de 2006...
... nos vemos